miércoles, 14 de septiembre de 2011

Planificación en el Nivel Inicial

Planificación en el Nivel Inicial

Las planificaciones a mediano plazo se redactan de muchas, y muy variadas formas, dependiendo del tipo de proyecto o módulo de contenidos y actividades a planificar y con qué propósito se realice la planificación. Las actividades de aula, en cambio, se encuentran en un punto más frágil: hay quien considera innecesario planificarlas, quien sostiene que es imprescindible, quien lo hace por costumbre, por inercia, o por exigencia de los directivos de la escuela. ¿Para qué se planifica una actividad puntual, de aula?

Tras la realización de una encuesta a docentes de Nivel Inicial surgieron algunas algunas respuestas:

La mayoría (90 %) utiliza la parrilla de cuatro columnas: Objetivos, contenidos, actividades y recursos. En algunos casos "recursos" es reemplazado por "estrategias metodológicas". Al preguntar por el motivo de esa elección, un tercio manifestó estar utilizando el único método posible, es decir que no conocen otro; el resto lo utiliza por convención institucional o por considerarlo simple y fácil de leer.

El 10% que no utiliza este método, simplemente no planifica porque no lo considera necesario o porque no se lo exigen.

Presentados por separado distintos elementos de la planificación, se pidió a los docentes que los jerarquizaran. La respuesta fue muy dispar y variada, salvo por una casi coincidencia en situar el elemento "contexto del alumno y del docente" en primer o segundo lugar, o en tercer lugar si el primero y segundo lo ocupaban actividades y contenidos. El objetivo de la encuesta en éste punto era ver qué lugar se le asignaba a éste elemento, tradicionalmente ausente en la planificación de actividades de aula.

El siguiente punto de la encuesta se orientó hacia los fines de la planificación, hacia sus funciones. El docente encuestado debía jerarquizarlas según su importancia, presentándose las siguientes:

1- Diseño y programación de la propia actividad.

2- Registro de las actividades del año.

3- Informe a instancias de control, asesoramiento, reemplazo, conducción, etc.

En casi todos los casos, el orden en que se han enumerado fue el elegido, y en los casos que "registro" estuvo en último lugar, esto se justificó con el argumento de que una planificación no necesariamente ha de cumplirse y llevarse a la práctica de modo que un registro de las actividades no puede encontrarse en la planificación de las mismas.

De otros casos de respuestas divergentes surgió una función de la planificación distinta de las propuestas: como "reflexión sobre la acción" y "reformulación".

Los datos anteriores ilustran a grandes rasgos la tendencia de docentes de Capital Federal en sus planificaciones de actividades. En la planificación más utilizada, se encuentran varios elementos susceptibles de análisis crítico:

  1. Que los objetivos y los contenidos están puestos en forma supuestamente cooperativa (a cada objetivo corresponde un contenido y viceversa) lo cual lleva a una situación en la cual se termina redactando dos veces la misma semántica sobre sintácticas distintas pero no diferentes. Por ejemplo, si un contenido dice "Numero anterior y siguiente", y un objetivo dice "que el niño reconozca el antecesor y el sucesor de un numero dado". ¿Vale la pena escribirlo dos veces? En la mayoría de los casos la explicación es innecesaria, y cuando es necesaria es insuficiente.
  2. Se desprende de lo anterior que si acaso debe existir cooperación estructural entre dos de los elementos hasta ahora presentados, éstos son los contenidos y las actividades: de esa manera se evita poner en una planificación contenidos que no se trabajarán o actividades que no están en función de ningún objetivo, o al menos permiten tomar conciencia y control sobre todo ese proceso de "legitimación" de la intervención didáctica.
  3. Esos cuatro elementos (Objetivos, contenidos, actividades, recursos) no alcanzan para delinear o definir la actividad y tal como se los suele poner no ofrecen una organización optima. A mi entender faltan, por lo menos, dos elementos de contexto: el del alumno (saberes y experiencias previas) y el del docente (idem, mas marco teórico), y un elemento de cierre, de evaluación, que transformaría la planificación en una instancia auxiliar más amplia, posibilitando sus funciones de registro y dándole real utilidad.
  4. Se trata de diseñar un formato que sea un verdadero auxiliar del docente en su actividad y que cumpla con eficacia sus múltiples funciones. Que posea los elementos de contexto y evaluación que a la parrilla tradicional le faltan y que estén ordenados de un modo funcional, cooperativamente entre contenidos y actividades, con objetivos amplios y generales.

Sala de deambuladores

A partir de observar su particular modo de exploración y de relación con los objetos y los fenómenos del mundo que los rodea, rescato algunos ejes de distintos contextos teóricos y que me parecen apropiados para planificar las actividades:

Ejes de planificación para sala de Deambuladores:

El contexto teórico sobre el que se edifican las actividades podría ser más amplio o mas reducido, pero a la luz de un sistema poco elaborado su riqueza jamás se daría a conocer: considérese que características se rescatan en la planificación tradicional (por parrilla) de los objetos y fenómenos que se presentan al niño de ésta edad. Los objetivos planteados como primer eslabón de la cadena lógica parecen estar desligados del material en sí y parecen a su vez inmersos en un juego de interdependencia no cooperativa con el eslabón de los contenidos. Algo así como un juego de correspondencias donde se busca cierta "rima" que tiene mucho de estético y de romántico y poco de científico y de práctico. Por ejemplo:

Control de esfínteres (contenido)

Que el niño logre iniciarse satisfactoriamente
en control de esfínteres (objetivo)

¿vale la pena escribirlo dos veces? La división a su vez de los contenidos parece ser una concesión de la mirada global del tema a favor de un análisis mas propio. Entiendo que desde ese punto de vista el análisis debería ir más allá de lo procedente del campo del concepto, la actitud y el procedimiento, ya que no es posible puntualizar sobre uno o alguno de estos parámetros ni detectar su emergente en forma muy precisa a ésta edad.

Rescato entonces de otros autores y fuentes, los siguientes parámetros analíticos de los contenidos, que tienden a rescatar de los objetos y fenómenos que se presentan al niño, su carácter de:

  • Indicio: instancia que informa sobre hechos (protagonistas, jerarquía, valoración, naturaleza del hecho) y objetos (identificación, características, permanencia/conservación del objeto)
  • Carácter: elemento de contexto emocional.
  • Signo cultural: eje de socialización.
  • Instancia comunicativa: eje de relación.
  • Eje de desarrollo corporal y motriz: relación "yo-yo", nociones espaciales, coordinación oculo-manual.

En el plano artístico:

  • Eje del desarrollo "imitación – improvisación – creación"

En el plano de las actividades, hacerlas girar sobre ejes concretos de trabajo:

  • Incentivo de la simbolización.
  • Desarrollo del lenguaje: su imperante, su necesidad.
  • Desarrollo de las secuencias temporales, espacio, causalidad, objetos permanentes.
  • Apropiación de los códigos lúdicos como instrumento de expresión y de investigación exterior e interior.

Algunos de estos elementos podrían ser de gran utilidad si se sacaran del plano de lo tácito. De más está decir que no hay nada en el análisis anterior que no pueda emerger de cualquier otro contexto de análisis, incluído el de la planificación por "parrilla", por ejemplo, pero si se trata de generar una conciencia en el docente de la línea de su tarea y de darle los elementos óptimos para tal efecto, no se logrará el objetivo trazando sólo rudimentos de los objetivos/contenidos/actividades/recursos.

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